Mariategui le dio su merecido a Forsyth
Aldo Mariátegui expresó una opinión contundente y crítica sobre Harold Forsyth, el exdiplomático que sirvió bajo el mandato de Pedro Castillo.
Mariátegui no escatimó en palabras para describir a Forsyth como un “vergonzante exlacayo diplomático” que, a sus 73 años, parece resistirse a la idea de retirarse tranquilamente a cuidar de sus nietos o dedicarse a entrenar arqueros. En lugar de eso, Forsyth ha decidido mantenerse en el ojo público al anunciar su intención de denunciar a la presidenta Dina Boluarte ante la Corte Internacional de La Haya.
Mariátegui no dudó en calificar esta iniciativa como un intento de Forsyth por mantener su relevancia mediática y asegurar un futuro político entre los sectores más progresistas, conocidos en Perú como “caviares”.
Según Mariátegui, esta acción no es más que una maniobra oportunista, destinada a hacer ruido sin alcanzar ningún resultado tangible.
“Apuesto a que ni se le hubiera ocurrido esta iniciativa si Boluarte le daba alguna embajada o puesto público,” sentenció Mariátegui, sugiriendo que la verdadera motivación de Forsyth es la búsqueda de reconocimiento y poder, más que una genuina preocupación por la justicia o los derechos humanos.
En su crítica, Mariátegui también hizo una referencia sarcástica al posible apoyo mediático que Forsyth podría recibir. “Me imagino que Mohme le dará una página diaria de ahora en adelante,” comentó, insinuando que los medios de comunicación alineados con su postura política podrían darle una plataforma regular, lo cual, según Mariátegui, sería suficiente para satisfacer las ambiciones del exdiplomático.
Con estas declaraciones, Mariátegui subraya su desprecio por lo que considera el comportamiento oportunista y calculador de Forsyth. Según él, Forsyth está más interesado en mantenerse relevante y obtener beneficios personales que en realizar contribuciones significativas o desinteresadas al país.
La crítica de Mariátegui se enmarca en una visión más amplia sobre la dinámica política y los personajes que, a su juicio, buscan capitalizar cualquier situación para su propio beneficio.
Esta opinión no solo expone la visión de Mariátegui sobre Forsyth, sino que también refleja su postura crítica hacia aquellos que percibe como oportunistas dentro del ámbito político peruano. La contundencia y el desdén en sus palabras resaltan la percepción negativa que tiene de las intenciones y acciones de Harold Forsyth, posicionándolo como un ejemplo de las prácticas que, según Mariátegui, deberían ser cuestionadas y rechazadas en la política actual.



