Asi los caviares se retorcieron por la la firma de fujimori en la contitucion del 93
¡Justicia histórica! En un acto de reivindicación y respeto a la verdad, el Congreso de la República aprobó en segunda votación el dictamen que restituye la firma del expresidente Alberto Fujimori en la Constitución Política del Perú de 1993. Con 57 votos a favor, 25 en contra y 19 abstenciones, el pleno del Parlamento le devolvió a la Carta Magna su legitimidad, revirtiendo el atropello de la Ley 27600, que buscó borrar de la historia el legado de quien rescató al Perú del abismo del terrorismo y la hiperinflación.
Este hecho, calificado como una corrección a un “error histórico”, ha desatado una ola de indignación entre la izquierda caviar, que no puede soportar que la justicia prevalezca sobre su narrativa de odio. Mientras el Congreso reivindica a Fujimori, los caviares se retuercen de rabia, incapaces de aceptar que el líder que salvó al Perú de la miseria y la violencia terrorista sigue dejando huella, incluso después de su partida.
El presidente de la Comisión de Constitución y Reglamento, Fernando Rospigliosi, fue claro al defender la medida. “Este hecho fue inédito en la historia del Perú, pues siempre se ha identificado a los presidentes que promulgaron las constituciones”, afirmó, desmontando así el pretexto caviar de querer eliminar la firma de Fujimori por razones políticas.
Por su parte, Alejandro Aguinaga resaltó la importancia de la Constitución de 1993, destacando que fue la base del crecimiento económico del país durante más de dos décadas. “Gracias a esta Carta Magna, el Perú logró estabilidad, crecimiento y progreso”, señaló. En la misma línea, Maricruz Zeta recordó que Fujimori dejó “grandes obras y paz” al enfrentar con valentía al terrorismo que amenazaba con destruir la nación.
Pero mientras la mayoría del Congreso celebraba este acto de justicia, los sectores caviares no tardaron en reaccionar con su discurso rancio y cargado de odio. La legisladora Sigrid Bazán, una de las voces más estridentes de la izquierda radical, despotricó contra la decisión del Parlamento: “Restituir la firma de Alberto Fujimori en la Constitución es un intento del fujimorismo de cambiar la historia del país y borrar su legado de corrupción, autoritarismo y violaciones a los derechos humanos.” Un comentario predecible de alguien que se niega a aceptar que Fujimori fue quien liberó al Perú de la peor crisis de su historia.
El periodista caviar César Hildebrandt también mostró su frustración de la manera más vulgar: “Restituyen la firma de Alberto Fujimori en la Constitución del 93… sí, como no. Lo que pasa es que su firma vale muy poco, ¿no? (…) La firma de Fujimori en la Constitución no vale nada… no vale un carajo”. Declaraciones que reflejan el profundo resentimiento de aquellos que nunca pudieron derrotar políticamente al fujimorismo en las urnas.
Por su parte, la periodista Juliana Oxenford, con su acostumbrada falta de respeto, no pudo ocultar su odio visceral al expresidente y lanzó una burda ofensa: “Se escondió como una rata en Chile”. Un comentario bajo y carente de rigor, típico de quienes prefieren la difamación a la verdad.
Restituir la firma de Alberto Fujimori en la Constitución es un intento del fujimorismo de cambiar la historia del país y borrar su legado de corrupción, autoritarismo y violaciones a los derechos humanos. pic.twitter.com/yfTGmU9LGo
— Sigrid Bazán (@sigridbazan) March 6, 2025
Lo cierto es que la restitución de la firma de Alberto Fujimori en la Constitución del 93 es un triunfo de la verdad sobre la manipulación histórica. Es una señal clara de que el Perú no olvida a quien lo salvó del desastre. Mientras los caviares gritan y patalean, la historia se impone: Fujimori sigue presente en la construcción del Perú moderno y, pese a su desaparición física, su legado sigue más vivo que nunca.



