Aceptalo Sagasti hoy ha sido tu fin
Golpe fulminante para Francisco Sagasti y el sector caviar. El Congreso de la República ha aprobado la acusación constitucional contra el ex encargado de la presidencia y su exministro del Interior, José Elice, por el delito de abuso de autoridad.
La decisión, que los inhabilita por 10 años para ejercer cargos públicos, marca un antes y un después en el futuro político del execargado, quien ahora enfrenta un panorama desolador que podría incluso llevarlo tras las rejas.
Con 18 votos a favor, 4 en contra y 2 abstenciones, la Comisión Permanente aprobó la acusación, mientras que la inhabilitación obtuvo un respaldo aún mayor: 22 votos a favor y solo 3 en contra. El caso que ha puesto contra las cuerdas a Sagasti está relacionado con el pase al retiro de 18 generales de la Policía Nacional del Perú (PNP) y la designación de un nuevo comandante general durante su efímero gobierno de transición en 2020.
Aunque el exmandatario ha tratado de justificar su accionar como una reestructuración necesaria tras la crisis política de noviembre de ese año, el Congreso ha determinado que se trató de un abuso de autoridad.
Las consecuencias son devastadoras. La inhabilitación por una década cierra cualquier posibilidad de que Sagasti regrese a la esfera política, desmoronando así las aspiraciones de los sectores caviares que lo veían como una pieza clave para sus ambiciones en 2026.
Con esta decisión, se allana el camino para que el Ministerio Público inicie las acciones legales correspondientes, lo que podría traducirse en un juicio penal que lleve al exmandatario a enfrentar una condena de prisión efectiva.
Lejos de aceptar su responsabilidad, Francisco Sagasti ha salido al frente para defenderse, negando cualquier irregularidad en su accionar. Durante su presentación en el Congreso, rechazó tajantemente las imputaciones y aseguró que sus decisiones se tomaron dentro del marco de la institucionalidad. Sin embargo, los hechos apuntan en otra dirección y la opinión pública ya comienza a preguntarse si el podría terminar con un destino similar al de otros políticos peruanos que han terminado en la cárcel.
El escándalo no solo afecta a Sagasti, sino que también representa un durísimo revés para la izquierda caviar, que ahora ve cada vez más lejos su sueño de retomar el poder en 2026. Sin su principal ficha, las probabilidades de que este sector logre posicionar un candidato fuerte se desvanecen.
Francisco Sagasti, quien en su momento se mostraba como el supuesto adalid de la democracia y el equilibrio político, hoy enfrenta el peor momento de su vida. El futuro se le torna oscuro y la posibilidad de acabar en prisión deja de ser un simple rumor para convertirse en una amenaza latente. La historia aún está por escribirse, pero lo que es seguro es que el exmandatario ha sufrido un golpe demoledor del que, quizás, no podrá recuperarse jamás.



