INTERES GENERAL

La gente estalla de furia al reconocer a José Graña en la vía pública

Sin duda no fue un buen día para el señor José Graña Miró Quesada ya que además de que la justicia le impidió por 36 meses la salida del país y tener que pagar una caución de 1 millón 250 mil soles, a la salida de los tribunales lo estaba esperando un grupo de gente enardecida.

Sucedió que José Graña Miró Quesada estaba siendo trasladado en un vehículo y cuando la multitud lo vio en el asiento trasero, se abalanzó sobre el automóvil logrando frenarle la marcha y comenzó a gritarle de todo al empresario.

La muchedumbre no solo le gritaba de todo a José Graña Miró Quesada, sino que además golpeaba los vidrios del auto donde el empresario se desplazaba, y el vehículo solo podía avanzar unos centímetros y a muy baja velocidad por que había gente rodeando el carro por delante, detrás y ambos lados.

En el video que acompaña esta nota se lo puede ver a José Graña Miró Quesada sentado en uno de los asientos traseros del automóvil que tenía la difícil tarea de sacarlo de la zona, y al lado del empresario iba su abogado.

José Graña Miró Quesada mira nervioso a la muchedumbre que le grita de todo y golpea el vehículo y por momentos se lo ve preocupado y serio, y en otros momentos ríe irónicamente.

El empresario se inclina hacia adelante y voltea cada tanto como queriendo ver si el automóvil que lo lleva puede escapar de la marea de periodistas y gente enardecida en alguna dirección posible, pero el auto se mueve apenas unos centímetros.

Los segundos que dura el video parecen horas interminables para José Graña Miró Quesada quien en un momento toma su celular para distraerse un poco de la delicada situación que estaba viviendo.

Finalmente el chofer del  automóvil logra ir un poco más rápido y comienza a dejar atrás a la muchedumbre que igual seguía gritándole de todo al empresario.

Lo sucedido esta tarde con José Graña Miró Quesada es una muestra más de la condena social que deben soportar aquellos que le jugaron sucio a la sociedad, y por más que la justicia todavía no les de la pena que se merecen, la gente en la calle les recordará que no son otra cosa más que delincuentes.

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