INTERES GENERAL

Guerrero no se imagino la traición de Acuña

La traición es un acto desleal que hiere profundamente la confianza depositada en alguien, y en el mundo del deporte, donde la camaradería y el compañerismo son fundamentales, puede resultar aún más impactante.

Tal es el caso que ha salido a la luz recientemente entre el reconocido futbolista peruano Paolo Guerrero y el político César Acuña.

La situación comenzó cuando Acuña, quien además de ser un político influyente es dueño del club de fútbol Universidad César Vallejo, aseguró públicamente que permitiría que Guerrero se desligara de su contrato para esta temporada.

Esto, aparentemente, habría sido en respuesta a las amenazas recibidas por el jugador provenientes de una banda criminal en Trujillo, su ciudad natal.

Sin embargo, las promesas de Acuña resultaron ser efímeras. En un giro inesperado, el político cambió de opinión y declaró que Guerrero deberá cumplir con su contrato y jugar forzosamente.

“El club no quiere liberar a Paolo, básicamente el punto es o vienes a Trujillo o dejas de jugar al fútbol. El gobernador regional (César Acuña) dice que lo entiende, pero el club nos manda comunicaciones en otra dirección”, manifestó.

Este cambio repentino dejó al futbolista en una situación desesperada y confundida, enfrentándose no solo a las amenazas de la banda criminal, sino también a la falta de apoyo por parte de quienes inicialmente prometieron respaldarlo.

El abogado de Guerrero, Julio García, expresó su indignación ante esta situación, argumentando que obligar al jugador a cumplir con su contrato en medio de circunstancias tan delicadas equivalía a poner en riesgo su carrera y ceder ante la presión de los criminales. Además, señaló que buscarían resolver el conflicto de manera pacífica, sin recurrir a acciones legales que pudieran perjudicar a ninguna de las partes involucradas.

“Si no queda libre no puede jugar y si no puede jugar, su carrera se acabó. Si su carrera se acaba es darle la razón a los malos, entonces me parece que no está funcionando la lógica del club. Nosotros planteamos que se deje en libertad porque es una situación real y objetiva”, declaró García.

Paolo Guerrero, visiblemente afectado por esta traición, lamentó el hecho de que incluso después de que su madre expresara su preocupación a través de Richard Acuña, este no actuara en consecuencia.

Guerrero se encontraba ilusionado con la posibilidad de resolver la situación de manera justa y segura, pero la falta de acción por parte de Acuña lo dejó desilusionado y vulnerable ante una situación que amenaza con truncar su carrera deportiva.

“Richard Acuña sabe de la gravedad del problema, Acuña ha conversado con mi madre y lo toma con tibieza (…) Él vio la preocupación de mi mamá, mi mamá conversó con él (…) No es nada inventado, no es un capricho ni nada de esto, yo estaba ilusionado con todo eso”, declaró Paolo Guerrero para América Noticias y Buenos Días Perú de Panamericana.”

En conclusión, la traición de César Acuña hacia Paolo Guerrero no solo pone en evidencia la falta de integridad y compromiso del político, sino que también destaca la importancia de la solidaridad y el apoyo mutuo en momentos difíciles.

En un mundo donde la lealtad es un valor fundamental, este acto de deslealtad deja una marca indeleble en la relación entre ambos y en la percepción del público hacia aquellos que prometen respaldo y luego lo retiran sin contemplaciones.

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