Cuando veas el rating que hizo AFHS en su regreso te desmayas
Increíble pero cierto! La duodécima temporada de “Al Fondo Hay Sitio” ha regresado con fuerza arrolladora, alcanzando cifras de audiencia que desafían toda lógica y sentido común.
Según datos oficiales de Kantar Ibope, el estreno del 17 de febrero de 2025 logró un rating general de 19.3 puntos y un share de 35.4%, con picos asombrosos de hasta 25.7 puntos en hogares de los sectores D y E en Lima y seis ciudades más. Esto se traduce en que, minuto a minuto, 1,180,875 televidentes estuvieron pegados a sus pantallas, hipnotizados por una trama que, lejos de aportar valor, perpetúa los estereotipos y la mediocridad en la programación nacional.
Es alarmante constatar cómo una producción que recicla fórmulas gastadas y personajes estereotipados sigue capturando la atención masiva del público peruano. Mientras otras naciones avanzan en la creación de contenidos televisivos que educan, inspiran y promueven el pensamiento crítico, en Perú se celebra el retorno de una serie que, en lugar de enriquecer la cultura popular, la empobrece con tramas predecibles y humor de dudosa calidad.
El primer episodio de esta nueva temporada no hizo más que reforzar la fórmula trillada que ha caracterizado a “Al Fondo Hay Sitio” desde sus inicios. Personajes como Alessia, Joel y Jimmy fueron enviados en un viaje a China, un recurso narrativo que busca añadir exotismo superficial a una historia carente de profundidad.
Además, la reaparición de figuras como Isabella, Leonardo y Monserrat apela descaradamente a la nostalgia, manipulando emocionalmente a una audiencia que merece propuestas más innovadoras y de mayor calidad.
Es preocupante que, en pleno 2025, la televisión peruana continúe apostando por contenidos que no desafían la inteligencia del espectador ni fomentan el desarrollo cultural. La persistencia de “Al Fondo Hay Sitio” en la parrilla televisiva es un síntoma de una industria que prefiere lo seguro y rentable antes que arriesgarse a producir programas que eduquen y enriquezcan. Mientras tanto, el público sigue siendo bombardeado con historias que refuerzan clichés y limitan la capacidad crítica, perpetuando un ciclo de mediocridad que parece no tener fin.
La responsabilidad no recae únicamente en los creadores de contenido, sino también en los televidentes que, al sintonizar este tipo de programas, validan y fomentan su continuidad. Es imperativo que como sociedad reflexionemos sobre el tipo de entretenimiento que consumimos y el impacto que este tiene en nuestra cultura y valores. Exigir una programación de mayor calidad no es solo un derecho, sino una necesidad para el progreso intelectual y moral de la nación.

En conclusión, el éxito arrollador del estreno de la duodécima temporada de “Al Fondo Hay Sitio” es una señal alarmante de la decadencia en los estándares televisivos y del conformismo del público peruano ante contenidos de baja calidad. Es urgente un cambio de paradigma que promueva la producción y el consumo de programas que verdaderamente aporten al desarrollo cultural y educativo del país. Solo así podremos aspirar a una sociedad más crítica, informada y comprometida con su propio crecimiento.



