POLITICA

Castillo recibió la peor noticia de su vida

El Poder Judicial peruano ha dejado claro que la impunidad no será una opción para los corruptos, incluso cuando intenten manipular la justicia con artimañas dignas de una telenovela. El caso del ex presidente Pedro Castillo es un ejemplo paradigmático de cómo la ley puede resistir los embates de la corrupción y la simulación.

La Sala Penal Permanente de la Corte Suprema ha rechazado contundentemente la apelación presentada por los abogados de Castillo para revocar la medida de prisión preventiva.

¿Y cómo no hacerlo cuando la defensa del ex mandatario se basa en argumentos tan endebles como videos de personajes igualmente cuestionables? Presentar extractos de videos del coronel Harvey Colchado o de la suspendida Patricia Benavides no hace más que revelar la desesperación de quien ve su castillo de naipes de corrupción tambalearse ante la firmeza de la justicia.

La patética excusa de que la ex fiscal de la Nación, Patricia Benavides, fue suspendida por liderar una presunta organización criminal para beneficiar a congresistas a cambio de favores judiciales, fue desestimada por los jueces supremos como lo que es: una falacia ad hominem que no desacredita los fundamentos de la prisión preventiva.

La estrategia de intentar desviar la atención hacia otros personajes, en lugar de enfrentar las acusaciones con argumentos sólidos, no hizo más que evidenciar la falta de sustento de la defensa de Castillo.

Por si fuera poco, el intento de justificar la liberación de Castillo alegando disturbios y muertes tras su vacancia no convenció a la Sala Penal Permanente, que recordó con claridad meridiana que los actos de protesta no guardan relación alguna con las acusaciones de liderar una organización criminal dedicada a la corrupción desenfrenada.

Y qué decir del patético intento de simular un preinfarto para evadir la justicia. ¿Acaso pensaba Castillo que su fingida mala salud sería suficiente para conmover a los jueces? La estrategia de victimismo barato, urdida con la ayuda de sus abogados, resultó ser tan poco convincente como la trama de una película de bajo presupuesto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En conclusión, la decisión del Poder Judicial de confirmar la prisión preventiva contra Pedro Castillo es un claro mensaje de que la justicia peruana no se dejará doblegar por corruptos disfrazados de enfermos. Que este episodio sirva como ejemplo de que en el Perú, la impunidad tiene fecha de caducidad.

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