INTERES GENERAL

Así arruinaron para siempre a Mr. Peet

Parece que la tormenta no cesa para Mr. Peet. Su mundo, alguna vez lleno de risas y comentarios apasionados sobre el fútbol peruano, se desmorona como un castillo de naipes. El eco de sus desatinados comentarios sobre mujeres venezolanas resuena en cada rincón de su existencia.

“Dicen que en el programa lanzamos comentarios denigrantes, xenófobos, ofensivos y que promovemos la violencia. Ta’ que soy un criminal, mejor fusílenme, ¿no? La celeridad con la que actúa en Ministerio de la Mujer es impresionante. Así deberían actuar para evitar tanta desgracia que hay en el país”, empezó diciendo el presentador de fútbol.

Los auspiciadores, antaño aliados en su travesía futbolística, le dan también la espalda. La vergüenza se refleja en sus palabras al confesar que lo abandonan. La pérdida de patrocinadores, como golpes certeros, despoja a su programa de la estabilidad financiera que tanto disfrutaba.

“Estoy así (sin terno) porque los auspiciadores me están abandonando. Me han dicho: ‘No puedo estar con usted, es una vergüenza’ (…) Pero está bien y lo respeto (…)” sostiene el también el relator de deportes

Pero la desdicha no se detiene ahí. Su libro, una obra que alguna vez anticipaba como la joya de la Feria del Libro Ricardo Palma, ahora yace desalojado, desterrado por la sombra de sus propias acciones. La «sugerencia o imposición» le arrebata la oportunidad de presentar su obra literaria, sumiendo al autor en una tristeza palpable.

Mi libro también fue víctima. Dijeron: ‘No, ese señor maltratador de mujeres, que genera la violencia, no puede presentar su libro en la feria’. Así que el libro está desalojado. Bueno, ya está. Igual voy a asumir como gente responsable que soy”, explicó.

«Bueno, ya está. Igual voy a asumir como gente responsable que soy», concluye El colapso de su carrera parece inevitable, y mientras se enfrenta a la realidad de su propia caída, Mr. Peet se encuentra solo, abandonado por aquellos que alguna vez lo vitorearon.

En resumen, la carrera de Mr. Peet se desmorona ante la condena social y la pérdida de auspiciadores, mientras su libro es desterrado de la Feria del Libro Ricardo Palma. La sombra de sus desatinados comentarios sobre mujeres venezolanas oscurece su futuro, y la derrota se cierne sobre él como un manto implacable.

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